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#StopGaleras por el bien de los caballos!!
Firma contra el uso de caballos en los carruajes para turistas en Palma de Mallorca.
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#StopGaleras

Por el bien de los caballos

A casi 40º grados al sol, sedientos, obligados a realizar trabajos físicos pesados durante todo el día los 365 días del año, sufriendo perjuicios físicos por andar en el asfalto y con un peso excesivo, incumplimientos de ordenanzas, accidentes, muertes... BASTA.

Caballos libres

Queremos la sustitución de los caballos de las galeras por vehículos eléctricos, y que los caballos sean enviados a santuarios donde puedan vivir el resto de sus días.

Desde AnimaNaturalis queremos que el ayuntamiento de Palma dé un paso valiente y sea capaz de acabar con la explotación animal que sufren los caballos de las galeras. En pleno siglo XXI hay que avanzar hacia una sociedad más civilizada con los animales. Una ciudad que se supone amiga de los animales no puede consentir ni un día más esta práctica que tiene un gran rechazo social.

En otras comunidades y resto del estado ya se están aplicando normativas en beneficio de los caballos de estos carruajes e incluso se están retirando por petición popular. Marbella redujo el tiempo de circulación en las épocas de calor, Roma cambiará los caballos por vehículos eléctricos, Nueva York los retiró de la circulación en el Central Park, en la ciudad de Acapulco (México) también serán retiradas de la circulación y en Guadalajara (México) se han sustituído por vehículos de época. Además, en Capdepera (Mallorca) no se renovaron las licencias este año y... ¿qué pasa en Palma?

Vigila y denuncia

Denuncia. Si ves alguna irregularidad con las galeras de Palma, hazla llegar a AnimaNaturalis a la dirección galeras@animanaturalis.org.

Entre todos podemos evitar el sufrimiento de los caballos y ofrecer una alternativa ética y sin crueldad para todos aquellos que quieran dar un bonito paseo por Palma.

Por qué pedimos el fin de las galeras

Estrés térmico

Trabajar horas bajo el sol, sobre asfalto que multiplica el calor, sin sombra ni agua suficiente entre trayectos. En Palma, los colapsos de caballos de galera durante las olas de calor se repiten cada verano: en pleno mediodía, con el termómetro rozando los 38 °C, se han visto animales desplomarse en plazas céntricas mientras los turistas seguían sentados en el carruaje. Aunque el Ayuntamiento aprobó restricciones para suspender el servicio con avisos de calor, un fallo judicial reciente ha dejado esas medidas en el aire por un defecto de forma, permitiendo de nuevo que los caballos trabajen con avisos amarillos, que en el sur de la isla se activan ya a partir de los 36 °C.

Riesgo de accidentes

Circular junto al tráfico rodado expone a los caballos —y a las personas— a colisiones, resbalones y sustos que pueden desbocarlos. No es un riesgo teórico: asociaciones de protección animal han tenido que reclamar información oficial tras accidentes de calesas en la vía pública, exigiendo saber los tiempos de respuesta de emergencias, el estado del animal y si el vehículo fue inmovilizado. A esto se suma que muchas licencias acumulan un largo historial de expedientes sancionadores a lo largo de los años, reflejo de que el problema no es puntual sino estructural del propio sistema de galeras conviviendo con el tráfico urbano.

Lesiones por el pavimento

El asfalto y el adoquín, muy distintos del terreno natural sobre el que ha evolucionado el caballo, generan problemas articulares y en los cascos con el uso prolongado. El impacto repetido de un suelo duro y sin amortiguación natural favorece la aparición de patologías del casco y sobrecargas en tendones y articulaciones, agravadas por las largas jornadas de pie o al paso sobre superficies calientes en verano. Son lesiones acumulativas, silenciosas, que rara vez se aprecian a simple vista hasta que el daño ya es crónico.

Alternativas ya existen

Numerosas ciudades en el mundo han sustituido las galeras por vehículos eléctricos de estética similar, sin renunciar al atractivo turístico. Bruselas retiró en 2024 sus últimos coches de caballos y los cambió por carruajes eléctricos con el mismo éxito comercial; Petra, en Jordania, sustituyó parte de sus carruajes tirados por caballos y burros por coches eléctricos que además transportan más pasajeros; y Cartagena de Indias, Patrimonio de la Humanidad, ha reemplazado toda su flota de calesas —más de 60 vehículos— por coches eléctricos con el mismo diseño clásico, recolocando a los propios cocheros como conductores. La experiencia demuestra que es posible mantener el negocio y la estampa turística sin necesidad de que un animal tire del vehículo.

Apoya nuestra campaña

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